De Patita para Quiero Volar!

10915355_10152612361405823_2298953396333499117_nMe llamo Jessica Patricia, bautizada por familiares y amigos como Patita. Soy tapatía de nacimiento pero laguense de corazón, por tener sangre de los Altos de Jalisco, México. Desde que tengo uso de razón siempre tuve la inquietud de saber que había más allá de las fronteras,  aprender otros idiomas y conocer  gente de todos  los colores y sabores.

Los sabores de mi país son lo más rico que he probado hasta el momento y es en México donde he conocido  a  la gente más cálida, pero aprender de otros me ha enseñado que mi tierra es tan pequeña a comparación con el mundo que hay allá afuera.

268047_10150237454530823_1113587_nMis primeros viajes siempre fueron dentro del país: playas hermosas y paradisiacas, pueblos pintorescos y aventureros, montañas y cerros que parecen inalcanzables. Cuevas, grutas y ríos que parecieran que te  llevan a un mundo de fantasía. Pero aún me faltaba más, así que emprendí uno de los viajes  más importantes de mi vida, a un país que jamás había estado dentro de mis pensamientos: Alemania y mucho menos su  idioma, que posteriormente se convertiría  para mí en  uno de los más bonitos y difíciles de aprender.

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Cuando estas en un lugar donde el lenguaje no  verbal y la comunicación visual se convierten en tus aliados más importantes para sobrevivir, te das cuenta que tú sexto sentido en realidad funciona. Sentirme diferente  por primera vez en mucho tiempo fue  el motor que me llevo a seguir adelante y querer más. Mi capacidad de sorprenderme regresaba otra vez a mí y la adicción de sentir nuevamente la adrenalina fluir a mil por hora me llevaron a querer conocer más y más.  Mi sentido de orientación,  que  no es característica de mi personalidad, fue lo que me ayudó a descubrir monumentos, edificios, lagos, parques y personas.  Nunca estuve perdida, el hecho de no saber si era el  norte o  sur,  este u oeste y no llevar un reloj conmigo me obligaron a voltear al cielo y apreciar cada instante, cada suspiro y  cada lagrima por sentirme incomprendida muchas veces por no hablar el idioma. Realmente aprendí a  apreciar el aquí y el ahora.

Durante ese viaje los olores se volvieron más intensos, vi colores y figuras que jamás había visto más que en televisión, conocí gente tan igual y tan diferente a la vez.

291847_10150344128370823_1597759579_nLas personas y amigos que dejas atrás,  con los que te vuelves  a reencontrar del otro lado del mundo son  lo más valioso cuando se viaja.  Dejar pedacitos de corazón en cada paso que se da y saber que el amor es mutuo,  es mi más fuerte inspiración.

11951058_10153084746595823_1345948066_nNo estoy segura que tan intenso sea el  dichoso   “mal del viajero” ni que signifique exactamente, pero cada vez que regreso a mi país de origen, aparte de sentir una paz interior al regresar a casa también me queda una sensación de inquietud por querer experimentar más.  La emoción de volver a empacar sin expectativa alguna, el que mi paladar pida nuevos sabores,  que mis oídos reclamen por el murmullo de un nuevo acento,  el que mis ojos se expongan a la belleza del mundo, que  mi piel desee el roce de nuevas sensaciones  y  que mi olfato pida los olores de las nuevas tierras no exploradas,  provocan despedirme de casa nuevamente y continuar con mi aventura sin fecha de regreso…

Jessica Patricia (Patita)

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