¡Pido ventana! Superando el miedo a las alturas.

Tengo un “ligero” (por aminorar) miedo a las alturas y especialmente a volar en avión. Pero contrario a lo que uno podría pensar,  siempre quiero ir junto a la ventana, cuando lo normal sería querer  viajar alejada de  ella.
¿A qué quiero ir con esta pequeña introducción?  Que, por más miedo que nos den las cosas, lo mejor es enfrentarlas. Voladores, tenemos mucho por disfrutar y al asomarnos por la ventana estaremos disfrutando al máximo!

Les paso unos consejitos muy útiles, que a mí me sirven bastante.

El día de tu vuelo:

  • Llega con tiempo al aeropuerto para elegir tu asiento cuando factures.
  • En el centro del avión se sienten menos las sacudidas pero aunque te pongan encima de las alas, así no verás las turbinas y no percibirás su “buen” funcionamiento.
  • Antes de llegar, respira y lee. Haz algo que distraiga tu mente del miedo al avión.

Una vez en el avión:

¿Cómo superar el miedo a volar, una vez estás dentro del avión?
No dudes en comentar tu angustia con el personal de a bordo. A veces, el hecho de expresarlo permite desahogarse un poco.
Además, hay que familiarizarse con el espacio y habituarse tranquilamente a este nuevo entorno.

Para tener ocupada la cabeza, se puede leer, hablar con el vecino, hacer crucigramas, pensar en quien te gusta, en poemas que nos esforzamos para aprender de memoria.

La fase del despegue:

Es la más temida a pesar de que representa sólo el 28% de los accidentes. Aunque es cierto que resulta impresionante. (El zumbido de los motores, el ascenso tan potente, el silencio).

Hay que confiar en la tecnología y en el piloto, que conoce su trabajo, al igual que confías en el dentista o en tu médico.

El vuelo:

Generalmente, cuando estamos en la fase de vuelo, el miedo disminuye. Sin embargo, las turbulencias pueden perturbar. Por ello, hay que considerarlos como una especie de “baches” de aire, en un camino por el cielo, no muy agradables pero nada peligrosos.

La fase del aterrizaje:

Se vive igual de mal que la del despegue, las sacudidas mientras se atraviesan las nubes, el ruido del tren de aterrizaje cuando sale.  Recordemos que todo esto es normal. ¡Sonríe pensando que el vuelo llega a su fin!

¿Pedir ventana?

Para mí, pedir ventana significa:  Vencer los miedo, observar cada detalle de la vida, disfrutar del trayecto, conociendo y compartiendo, agradeciendo cada kilómetro de el viaje llamado vida.

Date la oportunidad de siempre pedir ventana, aunque tengas miedo, valdrá la pena y disfrutaras el trayecto.

Un abrazo!

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Alma Jimenez

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