Crónica de un vuelo perdido

El día tan esperado ha llegado, has estado planeándolo por meses y de repente todo se esfuma en cuestión de minutos. Sé que suena triste pero es una realidad a la que todos estamos expuestos al viajar, hablo del fatídico “PERDER EL VUELO”.  Es una cuestión a la que jamás se acostumbrará uno y lo que menos se desea en esta vida, pero algo para lo que todos debemos estar preparados.   

11045436_10153158698595499_1915615063652610452_nHace unos días tuve el infortunio de que me pasara. Honestamente puedo decir que ha sido lo más horrible que me ha pasado en años, así que quiero compartirles mi historia por dos razones: la primera, para que no les suceda y la segunda, para poder superar el trauma.

Tenía un viaje planeado por la región norte de España y visitar a algunos amigos de la región Vasca y de Cantabria. Así que mi vuelo salía de la Ciudad de México con destino a Bilbao. Como viajera precavida, siempre me tomo el tiempo suficiente para llegar puntualmente a documentar sin tener que estar a las carreras, así que 3 horas antes de mi vuelo ya estaba formada en la fila para hacer mi check-in. Todo iba perfectamente hasta el momento en que la señorita del mostrador me dio un número de puerta de embarque erróneo, cosa que yo no descubriría hasta más adelante.

Me dirigí tranquilamente hacia la puerta que se me había indicado, de paso compré una botella de agua y me senté a esperar el abordaje del vuelo. Transcurrió el tiempo y me causó incomodidad ver que no se llamaba para abordar en la puerta que me encontraba, así que me dirigí hacia las pantallas para buscar el vuelo que debía abordar, para mi sorpresa el vuelo no aparecía en la pantalla, por lo que decidí ir a uno de los mostradores de información y verificar que mi vuelo estuviera en tiempo.

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Al llegar al mostrador de información y preguntar sobre mi vuelo me llevé una sorpresa nada grata, la puerta de abordaje no era la que me habían indicado en un inicio, así que debía correr hacia la siguiente sala y llegar hasta la puerta indicada.  Infortunadamente, al llegar a la puerta de abordaje correcta ya había cerrado, por lo que perdí el vuelo.

Al momento de oír: “Hace 2 minutos que se cerró el abordaje del avión, lo siento no puede abordar”; sentí como si la sangre se me bajara a los pies, respiré profundo y pregunté “¿Qué debo hacer?” (Honestamente no estaba preparada para esta situación). El personal de la aerolínea en ese momento sólo se limitó a decir que ellos no podían hacer nada, que debía acudir al servicio de atención a clientes y cambio de vuelos en la parte exterior a las salas de espera. Obviamente expuse lo que había pasado, haciendo énfasis en que, mientras esperaba el vuelo, veía pantallas, pedía información y me dirigía hacia la puerta correcta, nunca vocearon mi nombre. Pero nuevamente me dijeron que lo sentían, que ellos no podían ayudarme.

Así que con el corazón hecho polvo me dirigí hacia atención a clientes y cambio de vuelos, cabe mencionar que para salir de las salas de espera en el aeropuerto debes pedir previamente una autorización a la policía federal para poder abandonar la zona sin ningún problema.

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Vaya sorpresa me llevé al llegar a área de reclamaciones, pues había una fila de unas 20 personas a la cual se le fue sumando más y más gente, pero lo más sorprendente es que sólo se encontraba un chico atendiendo, así que imagínense la histeria de todos al ver que pasaban los minutos y la fila jamás avanzaba. En la espera descubrí que no era la única que había perdido el vuelo por el mismo motivo, éramos viajeros de todas partes del mundo solicitando se nos repusieran los vuelos perdidos por errores de la aerolínea. Pero desgraciadamente el personal era insuficiente para atender a todas las personas afectadas, así que transcurría el tiempo y nuestro turno de atención jamás llegó debido a que era media noche y el sistema se cierra sin poder atendernos y darle solución a nuestro problema. Así que el personal encargado se limitó a decirnos que sentía no poder ayudarnos debido a la hora, pero que podíamos esperar a que se abriera el sistema nuevamente o llamar directamente a la aerolínea a partir de las 7 de la mañana.

En el momento que escuchaba las disculpas por parte del chico, sólo podía pensar en algo: “¿Y mis maletas?”. Así que levanté la voz y pregunté por ellas, ya que yo las hacía volando hacia Bilbao sin mí. En ese momento rompieron con una falsa creencia que tenía, ya que según me informaron las maletas no vuelan si el dueño no aborda, por lo que nos indicaron reclamar nuestro equipaje a un área de resguardo en internacionalización. Así que más destrozada que antes, fui por mi equipaje y meditaba sobre lo que debía hacer para poder recuperar el viaje y poder volar.

Con la esperanza de encontrar una pronta solución al recoger mi maleta, regresé hacia las oficinas de la aerolínea y pedí al personal hablar con un supervisor o alguien que me pudiera ayudar a recobrar mi vuelo lo más pronto posible. No obstante, nuevamente me encontré con sus disculpas sin poder darme una solución más allá de la espera del siguiente día.

Así que no tuve más que esperar y para no hacer el cuento más largo de lo que ya es, la solución que me dio la aerolínea fue “reacomodarme” en un vuelo siguiente, pagando primeramente un cambio de vuelo con una penalización de 350 dólares, más otros 150 dólares por perder el vuelo y un reajuste de tarifa V a una tarifa de Primera Clase (esto debido a que en los próximos vuelos sólo había disponible esos asientos) dando un total a  pagar de 1700 dólares. Menuda solución me dieron, así que reclamé todo cuanto pude, exigiendo mis derechos como consumidor, fundamentando y exponiendo la situación, pero no logré más que siempre la misma respuesta.

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Recuerdo los hechos y puedo sentir cómo mi corazón va reviviendo el dolor sentido en ese momento, pero no soy de las personas que se rinden, así que después de la negativa por parte de la aerolínea a ofrecerme una solución justa, tomando en cuenta el error cometido por su personal, enviándome a una puerta errónea, haciéndome perder un vuelo y no ser voceada para abordar el avión, tomé la decisión de demandar a la aerolínea ante PROFECO, a quienes agradezco por atenderme de la mejor manera y orientarme al respecto de lo sucedido.

Por el momento estoy en espera de la conciliación con la aerolínea para recuperar el dinero invertido con respecto a lo sucedido o en su caso que se me reponga el vuelo perdido sin tener la penalización ni reajuste de tarifa.

Lo que aprendí de todo esto es bastante, ya que les aseguro que mientras esté en mis manos evitarlo haré hasta lo imposible por no perder otro vuelo. Mi recomendación, queridos viajeros, es que no se fíen de la información que les den en mostradores, más vale preguntar 50 veces y a diferente personal para verificar la información, ya que compartiendo mi historia con voladores descubrí que es una técnica muy utilizada por las aerolíneas cuando sobrevenden vuelos y así no se pueda reclamar lo correspondido por un error cometido por ellos. Pidan  siempre que la puerta de embarque se las den por escrito en su pase de abordar y en caso de perder un vuelo por responsabilidad del personal o la aerolínea no lo dejen pasar, demanden y reclamen lo que les corresponde como consumidores.

Después de todo esto, en Quiero Volar nos gustaría saber si han tenido alguna historia parecida y qué consejos compartirían con la comunidad para poder evitar la pérdida de un vuelo.  Gracias por leernos.  Recuerda que puedes estar en contacto con nosotros a través de nuestras diferentes redes sociales  facebookinstagram y twitter.

Que nada ni nadie frene nuestras ganas de ser libres y volar. Abrazos.

GINA SANTOSCOY.

Comunicóloga y fotógrafa de profesión, viajera por vocación.

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8 pensamientos en “Crónica de un vuelo perdido

  1. Pingback: Islandia: Un sueño llamado Aurora Boreal | Quiero Volar - Comunidad Viajera

  2. A mí me pasó también pero con un poco más de tiempo me fijé en las pantallas y pude ir a la otra sala. También fue en la Ciudad de México y el que nos facturó apuntó la sala en el ticket pero ahí vimos que no coincidía con la pantalla y tuvimos también que correr pero llegamos! me hubiera dado tanto coraje y frustración como a ti y lo siento pero para nada me gusta ese aeropuerto, pues es en el que peores experiencias he tenido con el servicio, información, retrasos, demora en entrega de equipaje y he leído además muchos casos de intento de abuso de poder…que mal por ser el aeropuerto de la capital de México, que imagen estamos dando al mundo con esa administración…

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  3. Las puertas de abordaje siempre cambian en aeropuertos grandes y no es culpa de las aerolineas, la administracion de los aeropuerto son los encargados de asignar puertas o en su caso cambiarlas. Yo siempre en vuelos internacionlaes llego por lo menos 45 min antes a la puerta de embarque y verifico que sea el vuelo.

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  4. Gina, no imagino cuán difícil puede resultar una experiencia como ésta. Sé de los sueños, anhelos y planes en ese viaje (en el cual pude haber estado yo como recordarás), gracias por compartir tu experiencia y ayudar a que otros no pasen por ello. Un abrazo muy fuerte y mucha buena vibra para que concilies algo justo con la areolinea. Te quiero viajera…

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