Dubai: Un “Oasis” en el desierto

Esta fue la primera parada de otra nueva aventura, los Emiratos Árabes. Con sus rascacielos, Dubai y Abu Dhabi, son un “oasis” creado de la nada en un desierto inhóspito, donde las temperaturas en verano alcanzan los 50ºC y con una humedad en el ambiente que te hace sentirte que te derrites vivo.

JBR: Un oasis en medio del golfo persico

Jumeirah Beach Residences: Un oasis en medio del golfo pérsico y mi casa en Dubai

Yo he llegado en otoño cuando comienza a “bajar” el calor y aún así llegamos a estar a 43ºC con un índice de humedad del 100%, si alguna vez haz experimentado esto, te compadezco… Creo que sí el infierno existe, ¡Sería más fresco!.

Aquí el aire acondicionado más que un lujo es una necesidad, pero los contrastes térmicos al salir a la calle son para enfermarse de golpe.

gin tonics emiratesComencé por Dubai, llegando en medio de la madrugada después de volar en el que ahora es el avión más grande el mundo, un A380; “un edificio con alas”, con sus dos pisos y más de 800 pasajeros a bordo, con unas alas que son tan grandes que no te dejan ver más que el reflejo del cielo en ellas, comienzan siendo curvas y conforme despegas se mueven como hojas de papel para luchar contra el viento, mientras te elevan por los cielos disfrutando de comida Halal a la carta, 1200 canales de televisión en demanda y más juegos que en el Nintendo original directamente en tu asiento. Una experiencia en sí misma viajar en ese bicho!

Recién aterrizado en medio del desierto a las 3 de la mañana, sólo les puedo dar dos consejos: Nunca te confíes de tus planes y viajen con una licencia internacional para conducir!

Burj Al Khalifa: El edificio mas alto del mundo por más de 300 metros de su siguiente competidor, una obra de ingeniería y demostración del Ego humano.

Burj Al Khalifa: El edificio más alto del mundo por más de 300 metros de su siguiente competidor, una obra de ingeniería y demostración del Ego humano.

Confiado en que había rentado un coche, salí tranquilo del avión, me senté a disfrutar del WIFI gratis del aeropuerto para buscar en el GPS la ruta más rápida al apartamento que había conseguido en Airbnb para mis 3 días ahí. Y ¡oh! sorpresa, la policía de los Emiratos solo permite conducir con un permiso internacional en Inglés o  escrito en Árabe, lo cual mi pobre licencia del estado de Jalisco no cumplia (Ni siquiera decía México).

Así que mis planes de cruzar el desierto en la comodidad y el lujo de una SUV con aire acondicionado, se convirtieron en largas caminatas bajo el sol Saudí, sudando como puerco en una ciudad que NO está pensada para peatones, donde NO hay aceras, ni tampoco cruces peatonales, y donde las distancias son kilométricas.

Sin embargo, agradezco que así haya sido, porque me permitió ver la otra cara de Dubai. La de los trabajadores que se mueven en metro. Que como yo, sufren del calor infernal para ir a trabajar en los grandes resorts en los rascacielos más impresionantes, aquellos que no viven en mansiones decoradas con oro y diamantes, ni conducen Ferraris, Bentleys o Porsches vistiendo ropa de diseñador rumbo a su trabajo de ensueño. Son la gente del día a día, la gente real que saca adelante a los países del primer mundo.

Vi gente de todas las razas, colores, sabores y olores (Con ese calor creeme, el olor es algo que se nota). Filipinos, hindúes, pakistaníes, del Magreb africano, de Medio Oriente, egipcios, turcos y demás. Todo menos hombres “blancos”,  yo era probablemente el único occidental en todo el tren, sin embargo con el sudor (y muy probablemente el olor…) parecía más que venía de la construcción de algún nuevo edificio, a que anduviera de turista.

La ciudad es impresionante, con sus monstruos de metal y cristal como el Burj Al Kalifa cortando el horizonte y sus fuentes danzantes dignas de un espectáculo celestial, con sus resorts de lujo, sus marinas llenas de yates, sus islas artificiales en forma de palmas o por qué no del mapamundi (que por cierto son inmensamente grandes, que parecen ciudades en sí mismas), pero si algo le falta a esta ciudad es “alma”, está hueca por dentro, sin sabor propio, es un lugar donde los extranjeros forman el 80% de la población, y donde se escucha más el punjabi (lengua de Pakistán y parte de la India), que el árabe.

panorama-downtown-dubai

Bur Dubai (El viejo Dubai) 

Colmado Bur Dubai

Colmado de especias en Bur Dubai

No es hasta que sales del glamour de los petrodólares (o petrodirhams, mejor dicho) y te adentras en las callejuelas del viejo Dubai donde comienzas a ver lo que eran los emiratos hace menos de 50 años (o tan solo 15 desde la explosión económica), con bazares de telas, pescaderías al aire libre, kebabs y shawarmas acompañados de shishas de sabores al lado del río que durante siglos fue la fuente de ingreso y comercio en la zona. Donde se intercambiaban
perlas y especies por telas y seda del lejano Oriente, es ahí donde ves la realidad, un país pobre y tercermundista, con un fachada hacia el exterior de país rico. Interesante, auténtico y como si fuera un viaje al pasado, así es el viejo Dubai. Si vas no te lo pierdas, te hará entender muchas cosas sobre su cultura.

Bur dubai¿Realmente vale la pena ir?

En definitiva Dubai es un lugar que hay que conocer y vivirlo aunque sea una vez en la vida, para ver de lo que es capaz el ser humano de crear algo majestuoso de la nada, sin embargo mi consejo es ir y disfrutarlo como si fuera “Las Vegas de Oriente” una mera atracción turística hecha para cumplir los más exigentes y extravagantes sueños de algún sultán y deleitar al mundo con ellas. Es un lugar que aunque caro, no es excesivo y se pueden encontrar buenas ofertas en resorts de lujo con todas las comodidades o en un apartamento en la planta 37 de un rascacielos frente al mar como hice yo a través de Airbnb.

Mi mejor consejo para ir a Dubai… Hazlo como una escala rumbo a otro destino, es GRATIS si vuelas con Emirates. Todos los vuelos de esta aerolínea hacen escala allí y te permite hacer un “stopover” gratuito, lo único que tienes que cumplir es el requisito del visado que cuesta alrededor de USD$70 por 3 dias (para estancias más largas hay que tener una invitación de algún residente o empresa local).

Si te decides a ir cuentanos tus impresiones en los comentarios.

Saludos Viajeros,

Diego Carrillo

Fotografías Originales de Diego Carrillo, Todos los derechos reservados.

¿Te gustó el artículo? Recuerda que puedes compartirlo y no olvides seguirnos en facebook, instagram y twitter.


Mexicano por nacimiento y ciudadano del mundo por elección, Diego actualmente vive en Barcelona. Apasionado de los viajes y las diferentes culturas, disfruta de fotografiar todo aquello de sucede a su alrededor mientras viaja. Sobretodo capturar aquellos momentos cotidianos de la vida en otras latitudes y que al ojo del viajero pueden parecer exóticas.

Su reto de vida: conocer, experimentar y disfrutar más países que los años de vida que tenga. Asi que espera vivir más de 200 para poder conocerlos todos.

Motto: “Vivo para viajar, Viajo para Vivir!”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s