De volador a volador.

Sólo una palabra: Viaja.

Siempre que puedas, cada que se presente la oportunidad, viaja.

Recuerda que siempre es un buen momento para hacerlo.

Viaja porque eres feliz, porque estás triste, viaja para festejar, para sanar, viaja para revivir, viaja para conocer, viaja para olvidar, en fin, viaja.

No te limites por cualquier excusa, casi siempre encontramos pretextos a todo, pero esta vez, encuentra el pretexto perfecto para viajar.

No importa la distancia, el trayecto, el modo, la manera.

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Vete en barco, en avión, en tren, en auto, en autobús. ¡Pero vete!

Que no te detenga el miedo o la incertidumbre, y si llegase a suceder, que no te destroce la idea del “hubiera”, mejor vence esa barrera y emprende ese viaje.

No te preocupes por la edad, ¡Es lo de menos!

Recuerda que viajar alimenta el alma y la edad pasa a segundo plano cuando realizas lo que tanto deseas, cuando cumples un sueño.

¿Te sientes muy joven? Toma en cuenta que hay miles de jóvenes recorriendo el mundo en este momento y no hay nada que los detenga, ¿Qué te detiene a ti?

¿Te sientes muy viejo? Entonces dime, ¿Cuál es la edad ideal? Según tus cuentas.

Siempre nos dicen que la edad no importa, en este caso, estoy totalmente de acuerdo.

No hay edad para viajar, disfrutar de un paisaje, un pueblo, un campamento, un amanecer o un atardecer en donde sea que te encuentres.

Habrá un mañana que te dirá lo que hiciste algunos años atrás y estoy segura que en ese mañana estarán tus viajes, tus memorias, tus historias. Esas historias que contarás y revivirás cada vez que lo hagas, que en tus ojos se reflejará esa vivencia y lo transmitirás de tal modo que quien te escuche no dudará ni un segundo en emprender un viaje.

Viaja para ver esa persona que se fue y regreso siendo otra; esa parte de ti que cambió con tan sólo irse por un tiempo, por atreverse, por intentarlo. Por no dejarlo en el tintero y ver que en este mundo, hay miles de cosas por conocer.

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Extraña tu vida anterior, porque es la vida que te dió el valor de irte a ese viaje. Pero no te quedes en ella, si lo que deseas es diferente a lo que te esta ofreciendo.

Vete lejos, vete cerca. Vete un año o una semana.

Extraña a tu familia, a tus amigos, a tu perro. Pero nunca los olvides.

Llévalos en tu corazón, en tu ser, pero no permitas que interrumpan tu viaje.

Conocerás miles de personas en el camino, aprenderás de ellas y recordarás lo bueno que dejaron en ti.

Abrirás tu mente a otras culturas, otras tradiciones, otros gustos, colores y sabores. Y te fascinarás con cada sabor, sonido e imagen que tendrás en tu recorrido.

Toma fotografías al por mayor, pero date el tiempo de crear tu propia fotografía en la mente.

Recuerda cuando soñabas con ese “mochilazo” a Europa o Asia; cuando visitaste la playa y te quedaste en la arena hasta el amanecer, sin importar lo que estuviera pasando a tu alrededor.

Haz memoria de todas esas veces que deseas salir corriendo y simplemente dejar atrás – por lo menos un rato – ese trago amargo que estás atravesando; pero no olvides los motivos felices en los que también has deseado salir corriendo.

Y , ¿Por qué no? todas esas buenas razones por las cuales regresar.

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Viaja a un pueblo, a las montañas, a la playa, a una isla, a la ciudad más cercana.

Qué decir de ese “roadtrip” que hiciste con tus amigos, en el cual nunca imaginaron lo que les esperaba.

Pero repito, viaja.

Todos soñamos con viajar, siempre. Incluso cuando tenemos un mal día en el trabajo, imaginamos nuestra maleta esperándonos en el aeropuerto o estación más cercana.

Hasta ahora, no ha llegado el momento en que conozca a una persona que me diga: “No, a mí no me gusta viajar” o “¿Viajar? ¡Nunca!” o algo por lo menos algo que se parezca.

Si tu conoces a alguien, házmelo saber, ya que a no me ha tocado la “fortuna” de conocer a alguien que piense así.

Viajar es uno de lo mayores placeres de la vida, ¿Por qué limitarnos?

¿Por qué vivir atados a un hubiera, si podemos hacerlo?

Hoy te escribo a ti, a esa persona que está viajando, que está por viajar, que lo “está analizando”, que quiere viajar.

Esta es mi carta para ti, de volador a volador.

No lo dudes nunca, viaja, vete lejos…

… Acá, siempre hay alguien que te espera.

A ti AMR, que estás a punto de emprender una nueva aventura, todo mi amor, admiración y respeto.

 

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¡Quiero Volar!

Alondra M.

 

 

 

 

 

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